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• El pontífice visitó Montserrat, una prisión catalana y dialogó con un niño peruano durante su estancia en Barcelona.
BARCELONA, 10 de junio de 2026. El papa León XIV encabezó una de las ceremonias más significativas de su visita oficial a España al bendecir la Torre de Jesús de la Sagrada Familia de Barcelona, considerada la iglesia más alta del mundo con 172.5 metros de altura. El acto reunió a representantes institucionales, entre ellos los reyes de España, Felipe y Letizia, así como al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Durante la celebración litúrgica en la basílica diseñada por Antoni Gaudí, el pontífice utilizó tanto el catalán como el castellano para realizar la bendición de la torre mediante la aspersión de agua bendita con un hisopo. El momento fue uno de los más esperados de su recorrido por Cataluña.
En su homilía, León XIV definió a la Sagrada Familia como un “signo de unidad y de concordia” y destacó el papel del templo como espacio de encuentro para Barcelona y toda Cataluña. El papa afirmó que la comunidad cristiana se construye como una familia alimentada por la Eucaristía y llamó a fortalecer la convivencia.
El pontífice también lanzó un mensaje en favor de la paz y la acogida. Durante su intervención sostuvo que “no se puede creer en Jesús y promover la guerra y matar inocentes” ni tampoco “abandonar a quien huye”.
La ceremonia concluyó con una puesta en escena que combinó iluminación especial, la participación de un coro y una exhibición de drones que dibujó en el cielo de Barcelona la imagen de Antoni Gaudí, en homenaje al arquitecto de la emblemática basílica.
Antes de la misa, Valentina, una niña invidente de 13 años, explicó al papa las características de la Torre de Jesús y de la cruz que la corona mientras ambos exploraban una maqueta mediante el tacto.
Horas antes, el pontífice se trasladó en helicóptero hasta Montserrat, enclave simbólico de la identidad catalana donde se encuentra la imagen de la Virgen de Montserrat, conocida popularmente como la Moreneta. Allí pidió fomentar el amor en los debates políticos y en las redes sociales, además de encomendar a la virgen su servicio petrino y la misión de la Iglesia.
La agenda también incluyó una visita a la prisión Brians 1, convirtiéndose en el primer papa en acudir a un centro penitenciario español. Ante cerca de 80 internos de Brians 1, Brians 2 y Wad Ras, transmitió un mensaje de esperanza y recordó que los errores cometidos no definen la identidad de una persona.
Durante el encuentro escuchó los testimonios de Montse y Josefina, dos reclusas que relataron cómo recuperaron la fe durante su estancia en prisión. Tras sus intervenciones, el papa las abrazó y subrayó que el amor misericordioso de Dios permanece por encima de las acciones humanas.
La jornada concluyó en la Iglesia de San Agustín, en el barrio barcelonés de El Raval, donde respondió las preguntas del niño peruano Renzo. Allí habló sobre su afición al tenis, recordó que practicó fútbol americano durante su juventud y reveló que cuando vivió en Perú jugaba fútbol con seminaristas, desempeñándose como defensa. También destacó que el deporte enseña a avanzar en comunidad y no de forma individual.


